El presidente saliente
de Chile
visita diariamente
la casa de Gamoneda
sin encontrar allí
el objeto de su nostalgia
Don Antonio
cuya paciencia a ojos vista
es ejemplar
lo recibe como a un amigo
que ha olvidado el camino
a su hogar
o ha perdido las llaves
y la billetera
en una noche de alcohol
y de drogas
ER
domingo, 20 de enero de 2008
martes, 15 de enero de 2008
Astor Piazzolla
Estaba viendo un video de Piazzolla grabado en el Festival de Montreal, y se me ocurría que don Astor es al tango lo que el rock sinfónico, aquel entusiasta y presuntuoso menjunje setentoso, es al rock. Si a Piazzolla aún se lo toma en serio, quizás sea por su semblante adusto, porque sus melodías eran un poco más inspiradas o porque el tango no es tan estrictamente juvenil.
No quita que la belleza de algunas de sus piezas me gane por knock out, pero Piazzolla no me gusta. Y especialmente no me gusta, no porque me suene a cosa vieja, sino porque siento que su música conduce a la oscuridad, a caminos sin salida, a puertas cerradas.
ER
No quita que la belleza de algunas de sus piezas me gane por knock out, pero Piazzolla no me gusta. Y especialmente no me gusta, no porque me suene a cosa vieja, sino porque siento que su música conduce a la oscuridad, a caminos sin salida, a puertas cerradas.
ER
lunes, 7 de enero de 2008
lunes, 31 de diciembre de 2007
Feliz año
Termina un año y empieza otro, así no estemos para contarlo o sí, porque no somos la medida adecuada a nada y siempre habrá alguien que lo haga en lugar nuestro. Tiempo hace ya, durante una juventud más lejana que la actual, cuando tomaba clases de piano, mi profesor me decía que no entendía esto del cambio de año y menos eso de las vacaciones, aunque igualmente intentaba disfrutarlas para no vulnerar la armonía familiar. Yo, en cambio, preferiría vivir de vacaciones y, sin embargo, creo que no estaríamos tan en desacuerdo.
De 2007 rescato, sin pensarlo mucho porque no tengo ganas de hacer balances, Inland Empire, algunos poemas mejor escritos que otros, la tarde de ayer, etc.
ER
De 2007 rescato, sin pensarlo mucho porque no tengo ganas de hacer balances, Inland Empire, algunos poemas mejor escritos que otros, la tarde de ayer, etc.
ER
sábado, 22 de diciembre de 2007
Gabriel Ferrater (1922-1972)

Los otros días me referí a Felisberto Fernández y luego pensé ¿qué otro escritor fue fundamental para mí en estos últimos cinco años? Me acordé enseguida de Gabriel Ferrater, un poeta catalán con el que no hubiera dado sin los buenos oficios de mi amigo Andreu: en 2002, él me regaló un ejemplar de Las mujeres y los días (Editorial Lumen, Barcelona), el libro que reúne la obra poética completa –escrita y originalmente publicada entre 1958 y 1968– de este multifacético y maravilloso hombre libre, en su reciente, tardía y bellamente cuidada primera edición en castellano.
Él es mi poeta favorito. Su voz, absolutamente despojada de estridencias y ornamentaciones, es única. Su inteligencia, un camino sin fin, un camino de luz.
ER
Él es mi poeta favorito. Su voz, absolutamente despojada de estridencias y ornamentaciones, es única. Su inteligencia, un camino sin fin, un camino de luz.
ER
Sobre la poesía
Un poema nunca está completo aunque tengamos la ilusión de su perfección, aunque efectivamente no le falte nada. O siempre está completo, aun cuando sea una máquina de sutiles metamorfosis, una máquina deseante (Deleuze y Guattari nos enseñaron que el deseo no tiene nada que ver con la carencia). El arte del poeta está en enseñarle al poema a hablar por sí mismo, en darle vida, en ponerlo en funcionamiento, y por eso se me ocurriría peligroso pensar lo completo como lo que tiende a la quietud de las cosas muertas (claro que las cosas muertas tienden más al deterioro que a la quietud). Un poema siempre está soltando electrones y produciendo su exterioridad; completo en cada instante de su fugacidad, pero siempre inacabado o, mejor aún, siempre por escribirse.
ER
(nota: esta entrada fue originalmente un comentario que dejé en el blog de noesposible, en diálogo amable sobre lo que allí se trataba, y que me tomé la libertad de descontextualizar)
ER
(nota: esta entrada fue originalmente un comentario que dejé en el blog de noesposible, en diálogo amable sobre lo que allí se trataba, y que me tomé la libertad de descontextualizar)
sábado, 15 de diciembre de 2007
Visita
miércoles, 12 de diciembre de 2007
Niño lámpara

Cuando algo le preocupa, el niño lámpara enciende su cabecita. Le digo: "Hoy, que la visita se fue pronto, podrás descansar sin tanto barullo". "Demasiado pronto para mí", me contesta y se apaga. Leo en voz alta un poema sobre el invierno, lo hago distraídamente, y dejo que se duerma pensando en niños de nieve con nariz de zanahoria.
ER
lunes, 10 de diciembre de 2007
Artes ocultas
Leo las manos. Líneas blancas sobre palmas negras, líneas amarillas sobre palmas rojas, manos verdes con olor a pasto recién cortado. Descubro que el nombre de mi madre terminaba en jota y que mi abuela era aragonesa -en la borra del café el futuro está borroso y en el fondo del preservativo encuentro respuestas a preguntas que no me atrevería a formular.
Tiro las cartas tentando a la suerte. Tiro las cartas, las arrojo al fuego tentando al infierno: “conocerás a alguien, te hará la vida imposible, te dará hijos, buena fama y un derrumbamiento digno de aplausos”.
Un lobo, en realidad siete, rodea mi casa. Yo soy el octavo y mi casa está vacía, apenas un decorado. Vuelvo al bosque buscando el rastro tibio de una mujer obsoleta, sin dientes ni ojos, con tres agujeros negros que resuenan en un punto detrás de la cabeza cortada a hachazos. Mi mordida es el antídoto; mi cuerpo, el camino más corto y el que lleva más lejos.
Soy una tortuga, no hablo, mis pasos me conducen al mar. Soy un ave de presa; elijo, entre las tortugas, las más sedientas, las de caparazón moteado. Me miro en el océano y reconozco un cielo surcado por líneas, nunca un fin ni un comienzo, sólo líneas, mujeres, niños, pájaros.
Soy el que cuelga por los pies de la rama más alta y leo las manos, es cierto, pero nada significa nada. Si hay algo que decir, no será dicho. Si hay algo que callar, será un secreto a voces, polifónico, susurrado o lanzado a voz de cuello, pero un secreto al fin, porque no dejará de atravesarnos imperceptiblemente.
ER
Tiro las cartas tentando a la suerte. Tiro las cartas, las arrojo al fuego tentando al infierno: “conocerás a alguien, te hará la vida imposible, te dará hijos, buena fama y un derrumbamiento digno de aplausos”.
Un lobo, en realidad siete, rodea mi casa. Yo soy el octavo y mi casa está vacía, apenas un decorado. Vuelvo al bosque buscando el rastro tibio de una mujer obsoleta, sin dientes ni ojos, con tres agujeros negros que resuenan en un punto detrás de la cabeza cortada a hachazos. Mi mordida es el antídoto; mi cuerpo, el camino más corto y el que lleva más lejos.
Soy una tortuga, no hablo, mis pasos me conducen al mar. Soy un ave de presa; elijo, entre las tortugas, las más sedientas, las de caparazón moteado. Me miro en el océano y reconozco un cielo surcado por líneas, nunca un fin ni un comienzo, sólo líneas, mujeres, niños, pájaros.
Soy el que cuelga por los pies de la rama más alta y leo las manos, es cierto, pero nada significa nada. Si hay algo que decir, no será dicho. Si hay algo que callar, será un secreto a voces, polifónico, susurrado o lanzado a voz de cuello, pero un secreto al fin, porque no dejará de atravesarnos imperceptiblemente.
domingo, 9 de diciembre de 2007
Día de suerte
Hoy no tengo ganas de pelear, quiero rendirme de una vez, pero mi matador se anda con vueltas, se distrae. Me canso de ofrecer mi costado más débil, me canso porque las hormigas no pierden el tiempo y hacen su trabajo sobre mi cuerpo, un trabajo que no es caligráfico ni chino. No tengo ganas de pelear y eso se nota a la legua, pero es mi día de suerte, suerte maldita, día de todos los santos.
ER
viernes, 7 de diciembre de 2007
Sobre el desierto
El desierto nos llama como nos llama una puerta que se abre al descifrarse un acertijo, pero, por el contrario, resulta indescifrable e invulnerable. Nos atrae, pero permanece inasequible: a cada paso que damos parece retroceder dos hasta salirse de escala y hacerse infinito.
Para el que se aventure en su aridez, mejor llevar una cámara fotográfica que una cantimplora de palabras. El desierto permite que lo fotografíen porque sabe que no puede ofrecer más que su superficie. Prefiere el canto al parloteo inútil, el desplazamiento de la lagartija al andar agobiado del monje presuntuoso.
El desierto siempre está allí, conjurado y vuelto a conjurar, pero siempre en los bordes de la experiencia humana, en el lugar adonde algunos son desterrados a los golpes y otros pocos eligen adentrarse a tientas, apenas con lo puesto.
ER
Para el que se aventure en su aridez, mejor llevar una cámara fotográfica que una cantimplora de palabras. El desierto permite que lo fotografíen porque sabe que no puede ofrecer más que su superficie. Prefiere el canto al parloteo inútil, el desplazamiento de la lagartija al andar agobiado del monje presuntuoso.
El desierto siempre está allí, conjurado y vuelto a conjurar, pero siempre en los bordes de la experiencia humana, en el lugar adonde algunos son desterrados a los golpes y otros pocos eligen adentrarse a tientas, apenas con lo puesto.
ER
domingo, 2 de diciembre de 2007
Felisberto Hernández (1902-1964)

Me prestaron Nadie encendía las lámparas (Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1947) de este extraordinario escritor uruguayo. Hasta hace dos semanas, desconocía absolutamente todo de él, de lo contrario diría que su influencia fue decisiva en todo lo que intenté llevar adelante. Fui a una librería y me enteré de que sus obras completas estaban publicadas por Siglo XXI en tres tomos. Ya me compré el tercero, con el que pienso iniciar la cuenta regresiva.
ER
ER
sábado, 24 de noviembre de 2007
martes, 6 de noviembre de 2007
lunes, 5 de noviembre de 2007
El ciempiés
Yo mismo los vi morir
como muere el ciempiés
sobre sus piernas
flexionando las rodillas
unas tras otras
Pero no les pude decir
que se fueran
porque eran omnipresentes
no les pude decir que
se callaran porque
eran omniparlantes
ER
como muere el ciempiés
sobre sus piernas
flexionando las rodillas
unas tras otras
Pero no les pude decir
que se fueran
porque eran omnipresentes
no les pude decir que
se callaran porque
eran omniparlantes
ER
jueves, 1 de noviembre de 2007
martes, 30 de octubre de 2007
Padyatra al infierno
martes, 23 de octubre de 2007
XII
Su recuerdo más antiguo se abrió paso pidiendo no ser olvidado. Otras operaciones que se daban al nivel de la corteza cerebral, algunas más algebraicas que otras, le retrucaron que él no era meramente un objeto a recordar sino también la potencia de hacer presente tal objeto. En suma, lo hacían responsable de darse cuerpo a sí mismo.
ER
ER
sábado, 20 de octubre de 2007
Antes de acostarme
En silencio y con el frío
del amanecer
revisé mis bolsillos
antes de acostarme
Encontré la llave
de tu corazón
pero te habías ido
sin dejar más rastro
que tu cuerpo
intocable sobre
la cama destendida
ER
del amanecer
revisé mis bolsillos
antes de acostarme
Encontré la llave
de tu corazón
pero te habías ido
sin dejar más rastro
que tu cuerpo
intocable sobre
la cama destendida
ER
La Justa en La Fabriquera

Domingos - 20:45hs:
La Justa
Actuación: Delia Aguinaga, Anahí Carnavale y María Amelia Pena
Música Original: Eduardo Rezzano
Entrenamiento vocal: Déborah Brandwajnman
Proyecto escénico y lumínico: Laura Valencia – Verónica Pastuszuck
Realización Escenográfica: Enzo Brutti – José de Diego
Asistencia Técnica: José Pollo Canevaro
Asistencia de dirección: Lucía Savloff
Dramaturgia: Patricia Ríos – Laura Valencia
Las actrices colaboraron en la elaboración de los textos
Idea y Dirección General: Laura Valencia
Estreno grupo La fabriquera Obra ganadora subsidio coproducciones teatrales de la Comedia de la Provincia 2006
lunes, 15 de octubre de 2007
jueves, 11 de octubre de 2007
a D. H. Lawrence
Fui a hacer un trámite
de influenza
y me encontré con
un buen amigo de
los tiempos del Savoy
Él me reconoció primero
y me sorprendí extrañamente
de no reconocerlo yo
habiendo sido un buen amigo
de los tiempos del Savoy
un camarada -primer violín-
de tan exasperante orquesta
ER
de influenza
y me encontré con
un buen amigo de
los tiempos del Savoy
Él me reconoció primero
y me sorprendí extrañamente
de no reconocerlo yo
habiendo sido un buen amigo
de los tiempos del Savoy
un camarada -primer violín-
de tan exasperante orquesta
ER
viernes, 5 de octubre de 2007
lunes, 1 de octubre de 2007
Yo soy Mac
Mi computadora hace
todo tipo de prodigios
pero esta mañana
calla misteriosa
esperando no sé qué
de mí
ER
todo tipo de prodigios
pero esta mañana
calla misteriosa
esperando no sé qué
de mí
ER
viernes, 28 de septiembre de 2007
domingo, 16 de septiembre de 2007
jueves, 30 de agosto de 2007
Breve comentario sobre ¿Qué le pasa a Momo? de Najda
(texto expuesto en la muestra de libros infantiles Libros animados organizada por el grupo La Grieta entre el 30/07/07 y el 05/08/07)
Momo fastidioso e intratable preocupa a todos. ¿Qué le pasa a Momo?
Momo harto se autodestierra, piensa y reflexiona hasta dormirse. Se transforma y vuelve con el humor cambiado.
Momo cordial y cariñoso preocupa a todos. ¿Qué le pasa a Momo?
La comunidad en armonía quiere entender por qué primero esto y después aquello, pero Momo es en acto e in situ; aquí, ahora e injustificable. El problema de la comprensión es más del que no comprende que del incomprendido, pero finalmente sufrido por éste, a quien se castiga con la ley de los justos.
Momo, en algún capítulo no escrito de este cuento, llegará a ser torturado hasta la muerte en vida, si lo soporta, porque su actualidad es imperdonable. Su espíritu poético terminará, vaya broma del destino, momificado y exhibido en un museo bajo la tutela de los guardianes del tiempo que todo lo destruye, aun cuando el templo de Kronos parezca inalterable.
Eduardo Rezzano
Momo fastidioso e intratable preocupa a todos. ¿Qué le pasa a Momo?
Momo harto se autodestierra, piensa y reflexiona hasta dormirse. Se transforma y vuelve con el humor cambiado.
Momo cordial y cariñoso preocupa a todos. ¿Qué le pasa a Momo?
La comunidad en armonía quiere entender por qué primero esto y después aquello, pero Momo es en acto e in situ; aquí, ahora e injustificable. El problema de la comprensión es más del que no comprende que del incomprendido, pero finalmente sufrido por éste, a quien se castiga con la ley de los justos.
Momo, en algún capítulo no escrito de este cuento, llegará a ser torturado hasta la muerte en vida, si lo soporta, porque su actualidad es imperdonable. Su espíritu poético terminará, vaya broma del destino, momificado y exhibido en un museo bajo la tutela de los guardianes del tiempo que todo lo destruye, aun cuando el templo de Kronos parezca inalterable.
Eduardo Rezzano
sábado, 18 de agosto de 2007
3 no fábulas
Vida y obra
Hurgando entre mis macetas
mis plantas no tan exóticas
descubrí un brote de malaria
con sus hojitas carnosas
despertando a la vida
No me sorprendí
Invité a mis amigos
más cercanos
y declaré cuarentena
pero fue una cuarentena
rara que más se pareció
a una orgía
La malaria floreció
y nadie reparó en el atractivo
de sus colores
No fue fecundada
Palideció
se puso vieja en cuestión de
horas y lamentó morir casta
sin haber sido tocada jamás
La velamos hasta
que se acabó el whisky
luego nos dormimos sobre
la alfombra que hedía
a cócteles non sanctos
a fluidos derramados
en las horas álgidas
de los cuerpos
En el bosque
Oligopol la serpiente y
Oligopol la ardilla jugaban
al si me tocas te mato
y así se la pasaban
entre cabriolas peligrosas
risas y siseos
Una tarde
comiendo de la misma tarrina
y con el juego aún en curso
la serpiente provocativa
como al descuido la tocó
La ardilla le dijo "te mato"
y por más que buscó el ángulo
no supo ni como empezar la faena
Humillada abandonó la aldea
y tres años después
volvieron a encontrarse
"Te guardé rencor y avellanas
te guardé rencor y avena arrollada”
dijo Oligopol la ardilla "todavía
lo puedo compartir todo"
La espera
"Doce minutos
sumergido en el agua hirviendo
me endurecieron hasta el
blanco de los ojos
y el amarillo de las yemas"
Continuaban torturando a
Mr. Egg sin resultados
ya que sólo hablaba
para quejarse
para dejar en claro
que el trato recibido
no estaba a la altura
de su dignidad
Nevaba otra vez
pero siempre tarde
cuando la noche
nos reclamaba para
otros menesteres
–la vigilia alrededor
de la mesa
la espera
"Dejadme salir
no llegaré lejos"
se desesperaba el hijo
ante el insistente llamado
de la tormenta sobre
los postigos oxidados
y Mr. Egg era
el único que sonreía
que sonreía y lloraba
porque sabía que su papel
era representado
que no era real
como la familia desquiciada
que lo mantenía cautivo
Aun si pasara la noche
sin novedades
si amaneciera sin que
lo mataran
seguiría esclavo de
su vergüenza
porque sabía que
ya nada podía ocurrir
fuera de esa habitación
que el mundo entero
se había vuelto inaccesible
y cualquier especulación
era mero entretenimiento
Eduardo Rezzano
Hurgando entre mis macetas
mis plantas no tan exóticas
descubrí un brote de malaria
con sus hojitas carnosas
despertando a la vida
No me sorprendí
Invité a mis amigos
más cercanos
y declaré cuarentena
pero fue una cuarentena
rara que más se pareció
a una orgía
La malaria floreció
y nadie reparó en el atractivo
de sus colores
No fue fecundada
Palideció
se puso vieja en cuestión de
horas y lamentó morir casta
sin haber sido tocada jamás
La velamos hasta
que se acabó el whisky
luego nos dormimos sobre
la alfombra que hedía
a cócteles non sanctos
a fluidos derramados
en las horas álgidas
de los cuerpos
En el bosque
Oligopol la serpiente y
Oligopol la ardilla jugaban
al si me tocas te mato
y así se la pasaban
entre cabriolas peligrosas
risas y siseos
Una tarde
comiendo de la misma tarrina
y con el juego aún en curso
la serpiente provocativa
como al descuido la tocó
La ardilla le dijo "te mato"
y por más que buscó el ángulo
no supo ni como empezar la faena
Humillada abandonó la aldea
y tres años después
volvieron a encontrarse
"Te guardé rencor y avellanas
te guardé rencor y avena arrollada”
dijo Oligopol la ardilla "todavía
lo puedo compartir todo"
La espera
"Doce minutos
sumergido en el agua hirviendo
me endurecieron hasta el
blanco de los ojos
y el amarillo de las yemas"
Continuaban torturando a
Mr. Egg sin resultados
ya que sólo hablaba
para quejarse
para dejar en claro
que el trato recibido
no estaba a la altura
de su dignidad
Nevaba otra vez
pero siempre tarde
cuando la noche
nos reclamaba para
otros menesteres
–la vigilia alrededor
de la mesa
la espera
"Dejadme salir
no llegaré lejos"
se desesperaba el hijo
ante el insistente llamado
de la tormenta sobre
los postigos oxidados
y Mr. Egg era
el único que sonreía
que sonreía y lloraba
porque sabía que su papel
era representado
que no era real
como la familia desquiciada
que lo mantenía cautivo
Aun si pasara la noche
sin novedades
si amaneciera sin que
lo mataran
seguiría esclavo de
su vergüenza
porque sabía que
ya nada podía ocurrir
fuera de esa habitación
que el mundo entero
se había vuelto inaccesible
y cualquier especulación
era mero entretenimiento
Eduardo Rezzano
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