sábado, 6 de septiembre de 2008

En escena


Emanuel Trifilio y Pablo Dente. Sobre uno de los cajones, mi ausencia fotografiada in fraganti.

martes, 26 de agosto de 2008

Fragmento de Apocalipsis, de D. H. Lawrence


"...Mientras no comprendamos un poco el modo de funcionamiento de la mente de los antiguos no seremos capaces de apreciar la magia del mundo en el que vivían. Pensemos en el enigma de la esfinge: ¿Qué es lo que camina a cuatro patas por la mañana, a dos a mediodía y a tres por la noche? La respuesta era “un hombre”. Desde nuestro punto de vista, el enigma planteado por la esfinge es ridículo. Pero para el hombre acrítico de la antigüedad que sentía aquellas imágenes, éstas darían lugar a una complicada amalgama de emociones y temores. La cosa que anda a cuatro patas es un animal, con todas sus diferencias y fuerza salvajes, con su conocimiento de los parajes en los que vive y en los que se encuentra inmersa la aislada conciencia del hombre. Y cuando, gracias a dicha respuesta, nos damos cuenta de que un niño también camina a cuatro patas, inmediatamente surge otra serie de emociones, a medio camino entre el miedo y la risa, por cuanto el hombre se reconoce a sí mismo como un animal, al menos durante la infancia, que camina a cuatro patas, con la cara hacia el suelo, mientras la tripa o el ombligo apuntan al centro de la tierra, como hacen todos los animales, en lugar de mostrar el ombligo al sol, como hace todo hombre según esa concepción primitiva. La segunda parte del enigma, la referida al ser de dos patas, avivaba imágenes mezcladas de hombres, monos, pájaros y ranas, y la sorprendente percepción de esas cuatro clases de criaturas se producía en un acto instantáneo de la imaginación, algo que para nosotros resulta muy difícil de conseguir, pero que sí hacen los niños. La tercera parte del enigma, la referida al ser de tres patas, suscitaría asombro, un profundo terror y ganas de ir a buscar en los vastos parajes, más allá de los desiertos y el mar, algún animal salvaje todavía desconocido.
Parece evidente la enorme reacción emocional que provocaba aquel enigma. Incluso reyes y héroes, como Héctor y Menelao, reaccionarían de esa manera, tal como ahora hace un niño, pero con una fuerza y un coraje mil veces mayor. Los hombres que así actuaban no eran necios. Mucho más lo es el hombre actual, por haber renunciado a esas reacciones emotivas e imaginativas y no sentir nada. Tedio e insensibilidad es el precio que pagamos por ello. Nuestros romos procesos mentales ya no representan para nosotros nada que tenga que ver con la vida. A pesar de que el enigma de la esfinge acerca del hombre es más terrorífico ahora de lo que podía serlo con anterioridad a Edipo, e incluso mucho antes. Porque ahora se trata de un enigma que tiene que ver con el hombre como muerto viviente, cosa que nunca antes había pasado..."

sábado, 23 de agosto de 2008

El arte es el antídoto contra la cultura, insisto en ello

El arte nos pone en emergencia y nos libera de lo que somos. Nos rescata de la personita ridícula y patética en que nos hemos transformado. Aunque sea por un segundo, una noche, una eternidad.

ER

domingo, 3 de agosto de 2008

de Felisberto

"...con respecto a la ilusión, no sé bien hasta qué punto es, y cómo ésta se siente y se comprende; con respecto a comprender, no sé bien qué sentido tiene comprender; con respecto a sentido, no sé bien qué es sentido; con respecto a saber, no sé qué es saber; y muy especialmente no sé, ni tengo el sentido, ni comprendo, ni tengo la ilusión, de lo que quiero; y así sucesivamente; sin saber bien, tampoco, lo que es ignorar, tal vez aspire a ignorar artísticamente o graciosamente; tengo terror a ignorar con seguridades, quiero ignorar sin seguridades, y lo que más me asusta es ignorar con una sola seguridad; tal vez si algún día me suicido me suicidaré con una seguridad-síntesis, y la peor manera de morir la considero ésta: atended bien: que sea otro el que me mate con una seguridad-síntesis..."

Tomado de Filosofía de Gángster, de Felisberto Hernández.

sábado, 19 de julio de 2008

Buenas noticias


Carolina ganó una beca para hacer una pasantía en el Museo del Prado. Y yo me voy con ella, a qué dudarlo. Estaremos allí a partir de octubre y, si sale bien el tema del visado, también podré quedarme los nueve meses que dure su estancia.
Nunca estuvimos en Madrid, así que será muy bienvenido cualquier dato que nos ayude a alquilar una habitación acogedora y a buen precio. Y cualquier otra sugerencia, claro.

ER

miércoles, 21 de mayo de 2008

40 y 117

Para habitar una ciudad a veces hace falta encontrar otra ciudad en ella, una ciudad clandestina; no la ciudad de todos porque todos termina no siendo nadie. En La Plata, este proceso últimamente se me ha hecho harto difícil, pero ocurrió este domingo, en coincidencia con mi cumpleaños, que fuimos a cenar con Caro a La Bicicletería y descubrimos uno de esos lugares en los que la línea de la vida se traza a pulso con una vara sobre la arena, como lo haría un escarabajo en el desierto con sus patitas.

ER

miércoles, 14 de mayo de 2008

Clases de tango

Lesson 1

Lesson 2

Lesson 3

Nouadhibou

Lanzarote se viste
de fiesta para sacrificar
a su penúltima doncella
la hija del gobernador

No tan lejos
en la costa mauritana
la oscuridad brota de
cada chabola dormida

ER

domingo, 13 de abril de 2008

A partir del sonido

Ocurrió que me acosté tarde y que a la mañana siguiente, cuando escuchaba trabajar a mi vecino desde la cama, encontré un parecido curioso entre el sonido de su máquina –una sierra o no sé qué– y el que emitiría un improbable moscardón gigante al agitar las alas, aunque con ciertas reminiscencias del crepitar de las brasas en una noche de agosto. Eso me hizo pensar en qué pasaría si, en un camino inverso al que estamos habituados a observar, se diera el caso o se encontrase la manera de que a partir de los sonidos pudieran materializarse sus supuestas fuentes, incluso en el marco de indiscernibilidad provisto por la equivocidad de la percepción. Con espanto y regocijo me imaginé un moscardón gigante debatiéndose entre las llamas con bravura siniestra.
Sin quedarme en conjeturas que implicaran la aparición de animales fantásticos, pensé en la posibilidad de corporizar un quinteto de vientos a partir de la reproducción de una cinta grabada en otro tiempo y otro espacio lejanos. Un segundo paso, más ambicioso, sería el de lograr que, una vez corporizados y finalizada la emisión sonora corporizante, los elementos sustanciados adquiriesen autonomía o vida propia, por así decirlo.
Bien, en ello estoy trabajando, y me gustaría presentarles a Frida.
–Frida, por favor. Come on, please. Vine aqui, si us plau.
De momento es imposible obtener su atención aun empleándose distintos idiomas, y he fracasado al intentar estimularla utilizando los más variados artilugios. Es indudable que ella existe, que su materialización ha sobrevivido a lo efímero de su fuente sonora originaria. Se la puede tocar, pero sus reacciones o, mejor dicho, sus movimientos espasmódicos, no son los de un ser animado por voluntad propia o ajena, sino que responden a meros impulsos nerviosos totalmente vacíos de sentido.
Otro problema que se me plantea, y que no es un problema menor, es cómo deshacerme de las criaturas que voy produciendo en cada etapa experimental. En ningún caso han demostrado el menor interés por los alimentos, de modo que estoy esperando a que les sobrevenga la muerte por inanición, fin al que entiendo que llegarán sin sufrir el padecimiento del hambre, como si se les agotaran las baterías.

ER

Mach 5


¿Seguirá siendo DJ Meteoro el rey de las pistas?

viernes, 4 de abril de 2008

Brindis

Cuando sintonizaba mi programa favorito y escuchaba: “Ésta es la radio del fin del tiempo, al menos por ahora”, yo lo creía, o aceptaba el juego, a una hora en la que se acepta el último trago antes del súbito cambio de estación. Luego supe que quien hablaba con esa rara cadencia había muerto en un bombardeo, casi ciego por la absenta, y que el programa iba grabado.
Se llamaba Felipe de Urzuaga, quinto hijo varón de mi propia madre. Para él, mi recuerdo sensible. En su honor, mi penúltima copa desde una ciudad sin nombre que no me fue presentada.

ER

domingo, 20 de enero de 2008

Añoranzas de Santiago

El presidente saliente
de Chile
visita diariamente
la casa de Gamoneda
sin encontrar allí
el objeto de su nostalgia

Don Antonio
cuya paciencia a ojos vista
es ejemplar
lo recibe como a un amigo
que ha olvidado el camino
a su hogar
o ha perdido las llaves
y la billetera
en una noche de alcohol
y de drogas

ER

Audio en clubsilencio

Por favor, haced click en el título

martes, 15 de enero de 2008

Astor Piazzolla

Estaba viendo un video de Piazzolla grabado en el Festival de Montreal, y se me ocurría que don Astor es al tango lo que el rock sinfónico, aquel entusiasta y presuntuoso menjunje setentoso, es al rock. Si a Piazzolla aún se lo toma en serio, quizás sea por su semblante adusto, porque sus melodías eran un poco más inspiradas o porque el tango no es tan estrictamente juvenil.
No quita que la belleza de algunas de sus piezas me gane por knock out, pero Piazzolla no me gusta. Y especialmente no me gusta, no porque me suene a cosa vieja, sino porque siento que su música conduce a la oscuridad, a caminos sin salida, a puertas cerradas.

ER

lunes, 31 de diciembre de 2007

Feliz año

(Tonka y Caro, foto de archivo)

Termina un año y empieza otro, así no estemos para contarlo o sí, porque no somos la medida adecuada a nada y siempre habrá alguien que lo haga en lugar nuestro. Tiempo hace ya, durante una juventud más lejana que la actual, cuando tomaba clases de piano, mi profesor me decía que no entendía esto del cambio de año y menos eso de las vacaciones, aunque igualmente intentaba disfrutarlas para no vulnerar la armonía familiar. Yo, en cambio, preferiría vivir de vacaciones y, sin embargo, creo que no estaríamos tan en desacuerdo.
De 2007 rescato, sin pensarlo mucho porque no tengo ganas de hacer balances, Inland Empire, algunos poemas mejor escritos que otros, la tarde de ayer, etc.

ER

sábado, 22 de diciembre de 2007

Gabriel Ferrater (1922-1972)


Los otros días me referí a Felisberto Fernández y luego pensé ¿qué otro escritor fue fundamental para mí en estos últimos cinco años? Me acordé enseguida de Gabriel Ferrater, un poeta catalán con el que no hubiera dado sin los buenos oficios de mi amigo Andreu: en 2002, él me regaló un ejemplar de Las mujeres y los días (Editorial Lumen, Barcelona), el libro que reúne la obra poética completa –escrita y originalmente publicada entre 1958 y 1968– de este multifacético y maravilloso hombre libre, en su reciente, tardía y bellamente cuidada primera edición en castellano.
Él es mi poeta favorito. Su voz, absolutamente despojada de estridencias y ornamentaciones, es única. Su inteligencia, un camino sin fin, un camino de luz.

ER

Sobre la poesía

Un poema nunca está completo aunque tengamos la ilusión de su perfección, aunque efectivamente no le falte nada. O siempre está completo, aun cuando sea una máquina de sutiles metamorfosis, una máquina deseante (Deleuze y Guattari nos enseñaron que el deseo no tiene nada que ver con la carencia). El arte del poeta está en enseñarle al poema a hablar por sí mismo, en darle vida, en ponerlo en funcionamiento, y por eso se me ocurriría peligroso pensar lo completo como lo que tiende a la quietud de las cosas muertas (claro que las cosas muertas tienden más al deterioro que a la quietud). Un poema siempre está soltando electrones y produciendo su exterioridad; completo en cada instante de su fugacidad, pero siempre inacabado o, mejor aún, siempre por escribirse.

ER

(nota: esta entrada fue originalmente un comentario que dejé en el blog de noesposible, en diálogo amable sobre lo que allí se trataba, y que me tomé la libertad de descontextualizar)

sábado, 15 de diciembre de 2007

Visita


Con motivo de la visita de los Power Rangers al Ministerio de Economía, se realizará el sorteo de una Honda Econo Power modelo 94.

ER

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Niño lámpara


Cuando algo le preocupa, el niño lámpara enciende su cabecita. Le digo: "Hoy, que la visita se fue pronto, podrás descansar sin tanto barullo". "Demasiado pronto para mí", me contesta y se apaga. Leo en voz alta un poema sobre el invierno, lo hago distraídamente, y dejo que se duerma pensando en niños de nieve con nariz de zanahoria.

ER

lunes, 10 de diciembre de 2007

Artes ocultas

Leo las manos. Líneas blancas sobre palmas negras, líneas amarillas sobre palmas rojas, manos verdes con olor a pasto recién cortado. Descubro que el nombre de mi madre terminaba en jota y que mi abuela era aragonesa -en la borra del café el futuro está borroso y en el fondo del preservativo encuentro respuestas a preguntas que no me atrevería a formular.
Tiro las cartas tentando a la suerte. Tiro las cartas, las arrojo al fuego tentando al infierno: “conocerás a alguien, te hará la vida imposible, te dará hijos, buena fama y un derrumbamiento digno de aplausos”.
Un lobo, en realidad siete, rodea mi casa. Yo soy el octavo y mi casa está vacía, apenas un decorado. Vuelvo al bosque buscando el rastro tibio de una mujer obsoleta, sin dientes ni ojos, con tres agujeros negros que resuenan en un punto detrás de la cabeza cortada a hachazos. Mi mordida es el antídoto; mi cuerpo, el camino más corto y el que lleva más lejos.
Soy una tortuga, no hablo, mis pasos me conducen al mar. Soy un ave de presa; elijo, entre las tortugas, las más sedientas, las de caparazón moteado. Me miro en el océano y reconozco un cielo surcado por líneas, nunca un fin ni un comienzo, sólo líneas, mujeres, niños, pájaros.
Soy el que cuelga por los pies de la rama más alta y leo las manos, es cierto, pero nada significa nada. Si hay algo que decir, no será dicho. Si hay algo que callar, será un secreto a voces, polifónico, susurrado o lanzado a voz de cuello, pero un secreto al fin, porque no dejará de atravesarnos imperceptiblemente.

ER

domingo, 9 de diciembre de 2007

Día de suerte


Hoy no tengo ganas de pelear, quiero rendirme de una vez, pero mi matador se anda con vueltas, se distrae. Me canso de ofrecer mi costado más débil, me canso porque las hormigas no pierden el tiempo y hacen su trabajo sobre mi cuerpo, un trabajo que no es caligráfico ni chino. No tengo ganas de pelear y eso se nota a la legua, pero es mi día de suerte, suerte maldita, día de todos los santos.

ER

viernes, 7 de diciembre de 2007

Sobre el desierto

El desierto nos llama como nos llama una puerta que se abre al descifrarse un acertijo, pero, por el contrario, resulta indescifrable e invulnerable. Nos atrae, pero permanece inasequible: a cada paso que damos parece retroceder dos hasta salirse de escala y hacerse infinito.
Para el que se aventure en su aridez, mejor llevar una cámara fotográfica que una cantimplora de palabras. El desierto permite que lo fotografíen porque sabe que no puede ofrecer más que su superficie. Prefiere el canto al parloteo inútil, el desplazamiento de la lagartija al andar agobiado del monje presuntuoso.
El desierto siempre está allí, conjurado y vuelto a conjurar, pero siempre en los bordes de la experiencia humana, en el lugar adonde algunos son desterrados a los golpes y otros pocos eligen adentrarse a tientas, apenas con lo puesto.

ER

domingo, 2 de diciembre de 2007

Felisberto Hernández (1902-1964)


Me prestaron Nadie encendía las lámparas (Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1947) de este extraordinario escritor uruguayo. Hasta hace dos semanas, desconocía absolutamente todo de él, de lo contrario diría que su influencia fue decisiva en todo lo que intenté llevar adelante. Fui a una librería y me enteré de que sus obras completas estaban publicadas por Siglo XXI en tres tomos. Ya me compré el tercero, con el que pienso iniciar la cuenta regresiva.

ER

lunes, 5 de noviembre de 2007

El ciempiés

Yo mismo los vi morir
como muere el ciempiés
sobre sus piernas

flexionando las rodillas
unas tras otras

Pero no les pude decir
que se fueran
porque eran omnipresentes

no les pude decir que
se callaran porque
eran omniparlantes

ER

jueves, 1 de noviembre de 2007

martes, 30 de octubre de 2007

Padyatra al infierno

Me sumé al desfile
de los descastados los perdidos
los que nunca necesitaron
renunciar a nada

y al frente iba Tom Waits
cantando

De él aprendimos
a llevar nuestra no dignidad

nuestra cojera
hasta el fin del mundo

ER