Tras una tormenta de agosto
quedé atrapado
bajo el peso de un árbol
No sentía las piernas
pero sí las cosquillas
que las hojas me hacían
al rozarme la cara
Pensé en gritar
y el silencio a mi alrededor
me convenció de no hacerlo
un silencio reconfortante
que avanzaba en puntas de pie
........
Era mi cumpleaños y sonó el timbre. Llegaban las hermanas fatídicas.
—Te traje un presente.
—Te traje un futuro.
—Te traje un pasado. Si no te gusta, lo podés cambiar.
—Pero si cambio el pasado se modifican también el presente y el futuro, ¿verdad? —les pregunté inútilmente, porque me habían dado la espalda y se perdían en la noche.
Adentro, lo que había empezado bien se había torcido; mis amigos ladraban y se mordían entre sí.
........
Se murió el gato
Con su comida preparé
un estofado para la noche
la noche de los tiempos
........
La casa de pronto
había empezado
a quedarnos chica
y quisimos hacer
una remodelación
No teníamos plata
pero sí papel y lápiz
y nos pusimos a dibujar
Yo
como siempre
dibujé elefantes
........
Nos visitó la señora que nos trae de Bavio esos huevos de gallinas felices. Estaba inquieta. Habló atropelladamente de algo que no entendimos y se fue más tranquila; nosotros, por el contrario, nos quedamos preocupados porque no lográbamos dimensionar un problema que, de todos modos, nos había empezado a afectar dramáticamente. A las 9 p. m. se declaró la guerra, una guerra de baja intensidad que no podía pararse con metralla ni con bombas.
........
Me desprendí del exoesqueleto
para no parecer un extraterrestre
en mi propia casa
Colgué el paraguas en el perchero
y dejé la cabeza sobre la mesa
al lado de la máquina de escribir
La última palabra había sido tachada
y reescrita diez veces
la última vez
en blanco sobre blanco

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