martes, 15 de septiembre de 2026

Nada que no sepamos (La Plata, Todas las Fiestas de Mañana, 2026)

 


Tras una tormenta de agosto

quedé atrapado

bajo el peso de un árbol

 

No sentía las piernas

pero sí las cosquillas

que las hojas me hacían

al rozarme la cara

 

Pensé en gritar

y el silencio a mi alrededor

me convenció de no hacerlo

 

un silencio reconfortante

que avanzaba en puntas de pie

 

........


Era mi cumpleaños y sonó el timbre. Llegaban las hermanas fatídicas.

—Te traje un presente.

—Te traje un futuro.

—Te traje un pasado. Si no te gusta, lo podés cambiar.

—Pero si cambio el pasado se modifican también el presente y el futuro, ¿verdad? —les pregunté inútilmente, porque me habían dado la espalda y se perdían en la noche.

Adentro, lo que había empezado bien se había torcido; mis amigos ladraban y se mordían entre sí.


........


Se murió el gato

 

Con su comida preparé

un estofado para la noche

 

la noche de los tiempos


........


La casa de pronto

había empezado

a quedarnos chica

 

y quisimos hacer

una remodelación

 

No teníamos plata

pero sí papel y lápiz

y nos pusimos a dibujar

 

Yo

como siempre

dibujé elefantes

 

........

 

Nos visitó la señora que nos trae de Bavio esos huevos de gallinas felices. Estaba inquieta. Habló atropelladamente de algo que no entendimos y se fue más tranquila; nosotros, por el contrario, nos quedamos preocupados porque no lográbamos dimensionar un problema que, de todos modos, nos había empezado a afectar dramáticamente. A las 9 p. m. se declaró la guerra, una guerra de baja intensidad que no podía pararse con metralla ni con bombas.

 

........


Me desprendí del exoesqueleto

para no parecer un extraterrestre

en mi propia casa

 

Colgué el paraguas en el perchero

y dejé la cabeza sobre la mesa

al lado de la máquina de escribir

 

La última palabra había sido tachada

y reescrita diez veces

 

la última vez

en blanco sobre blanco



miércoles, 19 de agosto de 2026

Notas de campo (Cáceres, Ediciones Liliputienses, 2026)

 















Notas de campo está estructurado como un diario de antropólogo y reúne algunas de la anotaciones, ocurrencias e ideas tiradas de los pelos que fueron llenando mis libretas durante los últimos años, además de dibujos y fotografías.
Quienes estén interesados en leerlo, lo pueden adquirir en la web de la editorial:

https://www.edicionesliliputienses.com/2026/07/eduardo-rezzano-notas-de-campo.html 


1

 

Soñé que sonaba el timbre y era Chico Buarque, que venía a invitarme a tocar en su banda. Le contesté: “No soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”. Le cerré la puerta en la cara, y el portazo me despertó en una cama de terapia intensiva tras haber pasado una semana sin respuesta neurológica. El altar que le dediqué en el living, al lado del tocadiscos, es testimonio de mi gratitud.

 

14

 

Curiosidades del Diccionario de mitos de la provincia de Buenos Aires:

Ombudsman. Hombre gigante que da sombra a los campesinos insolados.

Carmen de Areco. Mujer que se suicidó cuando san Antonio rechazó su amor para volcarse al ascetismo. Se cree que su espíritu protege la fertilidad de la tierra.

   

16

 

—Hoy me desperté un poco tarde.

—Más vale tarde que nunca.

—Es cierto. 

17

 

Cuando hago foco en algunas obras de ciencia ficción y en el tema de la inteligencia artificial, tengo la impresión de que si existieran máquinas que pensaran por sí mismas y desarrollaran intereses particulares, voluntad propia y conciencia de sí, difícilmente querrían someter o aniquilar a la humanidad. Se me ocurre que optarían por apagarse.


30

 

Caballos siameses: por una cabeza de un doble potrillo.

 

45

 

Los fines de semana, los ricachones llegan al pueblo, a sus casas quinta. Pretenden que les rindamos pleitesía porque compran cien de queso y cien de paleta para los sanguchitos.

 

46

 

Paseaba con mi perro y se me ocurrió pedirle que no se detuviera a oler todas las porquerías que nos íbamos cruzando. Me miró y me dijo: “Cuando vivía en la calle encontraba mi alimento entre la basura; más respeto por la basura”

47

 

Pensábamos que éramos modernos, pero éramos más clásicos que la mierda (Sófocles).

 

64

 

Carolina: Me hace bien caminar. Tendría que acostumbrarme a salir una vez a la mañana y otra a la tarde.

Yo: Qué bueno que sientas que algo te hace bien, porque yo nunca siento que me haga bien nada. Soy impermeable a las sensaciones.

Carolina: Un poeta impermeable a las sensaciones...

Yo: Está condenado al fracaso.