Notas de campoe stá estructurado como un diario de antropólogo y reúne algunas de la anotaciones, ocurrencias e ideas tiradas de los pelos que fueron llenando mis libretas durante los últimos años, además de dibujos y fotografías.
Quienes estén interesados en leerlo, lo pueden adquirir en la web de la editorial:
https://www.edicionesliliputienses.com/2026/07/eduardo-rezzano-notas-de-campo.html
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Soñé que sonaba el timbre y era Chico Buarque, que venía a invitarme a tocar en su banda. Le contesté: “No soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”. Le cerré la puerta en la cara, y el portazo me despertó en una cama de terapia intensiva tras haber pasado una semana sin respuesta neurológica. El altar que le dediqué en el living, al lado del tocadiscos, es testimonio de mi gratitud.
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Curiosidades del Diccionario de mitos de la provincia de Buenos Aires:
Ombudsman. Hombre gigante que da sombra a los campesinos insolados.
Carmen de Areco. Mujer que se suicidó cuando san Antonio rechazó su amor para volcarse al ascetismo. Se cree que su espíritu protege la fertilidad de la tierra.
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—Hoy me desperté un poco tarde.
—Más vale tarde que nunca.
—Es cierto.
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Cuando hago foco en algunas obras de ciencia ficción y en el tema de la inteligencia artificial, tengo la impresión de que si existieran máquinas que pensaran por sí mismas y desarrollaran intereses particulares, voluntad propia y conciencia de sí, difícilmente querrían someter o aniquilar a la humanidad. Se me ocurre que optarían por apagarse.
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Caballos siameses: por una cabeza de un doble potrillo.
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Los fines de semana, los ricachones llegan al pueblo, a sus casas quinta. Pretenden que les rindamos pleitesía porque compran cien de queso y cien de paleta para los sanguchitos.
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Paseaba con mi perro y se me ocurrió pedirle que no se detuviera a oler todas las porquerías que nos íbamos cruzando. Me miró y me dijo: “Cuando vivía en la calle encontraba mi alimento entre la basura; más respeto por la basura”
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Pensábamos que éramos modernos, pero éramos más clásicos que la mierda (Sófocles).
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Carolina: Me hace bien caminar. Tendría que acostumbrarme a salir una vez a la mañana y otra a la tarde.
Yo: Qué bueno que sientas que algo te hace bien, porque yo nunca siento que me haga bien nada. Soy impermeable a las sensaciones.
Carolina: Un poeta impermeable a las sensaciones...
Yo: Está condenado al fracaso.



