sábado, 23 de mayo de 2009

Volver a los 17

A veces, mientras camino, me propongo un juego: volver a los diecisiete, cuando mis planes no guardaban ninguna relación con lo que hoy me toca, y mirar con aquellos ojos cualquier detalle tomado al azar. El desafío es descubrir dónde me encuentro; en qué ciudad o, al menos, en qué país. Una tarde, paseando por un lugar al que no he vuelto, ocurrió que me quedé hechizado por el vuelo de las golondrinas, tratando de descifrar su escritura sobre el cielo gris y encapotado. La lluvia, que me caía abundantemente sobre la cara hasta casi borrármela, no tardó en despertarme con una pregunta o quizás con dos: ¿Quién era el migrante aquella primavera? ¿Cuántos como yo harían falta para traer un verano? Traer a salvo el verano a casa como si se tratara de un avión en emergencia; traer, aunque más no fuera, buenas noticias de otras costas, devoradas por el mar hace seiscientos años o más, quién podría acordarse.

ER

11 comentarios:

Miguel Angel Gara dijo...

Me recuerda Eduardo a una frase de Basho que dice "Adelgazar el corazón, para entrar en las cosas"
La delgada trayectoria de la golondrina y de la gota de lluvia.
Me recuerda Eduardo a una frase de Basho que dice "Adelgazar el corazón, para entrar en las cosas"
Un abrazo

Miguel Angel Gara dijo...

La repetición de Basho no era a propósito... aunque quién sabe.

Eduardo Rezzano dijo...

Sea bienvenida la repetición de una frase que vale la pena leer dos veces. Un abrazo.

X dijo...

Preguntarse ya es recordar (Jabés dixit), aunque volver... es posible?
Me gustó mucho.

Eduardo Rezzano dijo...

Gracias, X. ¿Es posible volver? Troilo decía cosas muy hermosas al respecto. Yo soy de la idea del viaje de ida. Claro que se puede revisitar el barrio, una y mil veces y con la mejor ropa de domingo, pero como parte de un viaje que siempre es hacia adelante, que no tiene vuelta atrás.

Flor dijo...

Volver... rememorar... recordar... nunca como entonces, son intransferibles las experiencias, son irrecuperables las sensaciones de un olor en una casa de una taza sobre un mantel de hule...

ana dijo...

eduardete, creo que el 20 de junio nos conoceremos. ¡Seis días antes de mi cumple¡

Eduardo Rezzano dijo...

Flor: pronto compartiremos un rico té de renovado aroma, quién sabe sobre qué mantel, madera o enchapado, también con don Pablo, Pedro y Tonka, y los amigotes tan queridos.

Ana: Parece que será el 19 en vez del 20. Me lustraré los zapatos. Hasta entonces.

Amparo dijo...

Hola Eduardo. Ando un poco líada últimamente.
Nada más decirte que tu texto es un perfecto quiebro de golondrina, no me extrañaría que confundieras el suceso.

Abrazo

M. dijo...

Eduardo, me encanta este trozito de sensaciones, reconosco que me llamo la atencion por su sonoro nombre de una cancion tan poetica como "volver a los 17", pero me fue gustoso cargarla de otras sonoridades, ya no las puestas en esta cancion de Violeta.

me gusta mucho, porque parece un pequeño juego... o me trajo recuerdos de juegos infantiles mios...
un abrazo

M

Eduardo Rezzano dijo...

Gracias, M. La canción de Violeta suele resonar en mi cabecita.