lunes, 12 de septiembre de 2016

Cultura del relato


De los recuerdos hacer un relato y también de los proyectos, y lograr que el presente encaje con elegancia. Construir un relato en el que funcionen nuestras ideas e inventar un personaje que se mueva en él con la soltura de un bailarín, de un filósofo. Devenir personaje de ficción, es a ello a lo que estamos invitados.
En forma de relato se escribe la historia, se escriben las noticias de cada día y quizás también se modele nuestro inconsciente y se construya el inconsciente colectivo, si es que tal cosa existe —en el inconsciente surfea el yo como una bolita de plomo que se mueve y habla con la seguridad de un Humphrey Bogart de pacotilla.
Internet y las redes sociales proporcionan herramientas de indudable valor para esta empresa, para que cada quien sea protagonista de su propio mundo ficcional y, a la vez, se sienta parte del mundo de todos. ¿A qué grado de neurosis nos llevará esto? ¿A qué extrañas formas de vida y de comunicación?
Una manera de estropear el relato podría ser introduciendo el delirio. O podríamos devolverle la solidez a la piedra y la aridez al desierto y poner patas para arriba lo que parecía ir bien o en la dirección correcta. ¿Tal vez con la poesía? Quizás haga falta ayuda extraterrestre.

ER

lunes, 22 de agosto de 2016

Presentaciones de Nocturna (Zindo & gafuri, 2016)

Con Diego Vdovichenko en Gorlami Bar. Buenos Aires, 11 de junio de 2016

Con Miguel Dalmaroni en Octavia V. La Plata, 19 de junio de 2016


¡Gracias a Carolina Soler por las fotos!
 

martes, 9 de agosto de 2016

Tres ediciones, una explicación y un poema


En 2012 publiqué Alcohol para después de quemar en Chile, en 2014 lo publiqué en Argentina y ahora, en octubre de este año, saldrá en España. Entre la primera y la segunda edición hay grandes diferencias (más de un tercio del libro es distinto), y entre la segunda y la tercera, en cambio, las diferencias son mínimas (apenas quité un poema e hice unas pocas correcciones).
Bueno, a lo que iba es a que quiero mostrarles un texto que ha sobrevivido a pequeñas y sucesivas transformaciones. Ustedes podrán poner en duda si ha valido la pena tanto trabajo, pero les juro que sí, y no porque piense que he escrito un poema memorable, sino porque prefiero este trabajo de locos, que es escribir poesía, a otros que me secan el cerebro.



Volver a los 17


A veces, mientras camino, me propongo un juego: volver a los diecisiete, cuando mis planes no guardaban ninguna relación con lo que hoy me toca, y mirar con aquellos ojos cualquier detalle tomado al azar. El desafío es descubrir dónde me encuentro; en qué ciudad o, al menos, en qué país. Una tarde, paseando por un lugar al que no he vuelto, ocurrió que me quedé hechizado por el vuelo de las golondrinas, tratando de descifrar su escritura sobre el cielo, gris y encapotado. La lluvia, que empezaba a caerme sobre la cara, no tardó en despertarme con una pregunta o quizás con dos: ¿quién era el migrante aquella primavera?, ¿cuántos como yo harían falta para traer un verano? Traer a salvo el verano a casa como si se tratara de un avión en emergencia; traer, aunque poco sea, buenas noticias de otras costas, devoradas por el mar hace seiscientos años o más —quién podría acordarse.

ER

viernes, 10 de junio de 2016

Presentación en Buenos Aires de “Nocturna”







































El sábado 11 de junio a las 20 h se presentará en el bar Gorlami (Balcarce 971, Buenos Aires) mi nuevo libro, Nocturna. Sobre él hablará Diego Vdovichenko. También se presentarán los libros Impar, de Agustina Iacoponi, y Labios púrpura, de Diego Martín Rodríguez; todos editados por Zindo & Gafuri.

Poemas de “Nocturna”, mi nuevo libro (Buenos Aires, Zindo & Gafuri, 2016)

























Nocturna

Una cucaracha
me tocó el brazo
y mi gesto lo dijo todo

Me preguntó ¿tanto asco
te doy? y me ofreció
la mitad de su chicle

Acaricié su dorso
que no emitía música
y pensé

si fueras un grillo
¿sobre qué estaríamos
conversando?


Sea food

De espaldas sobre la noche
sentí que un tiburón se me acercaba
desde la profundidad de un mar
oscuro y cristalino

A punto de morderme eligió
la voluptuosidad de mi mano
y puso el hocico sobre
el hueco de mi palma

Mi cuerpo inerme
lo acompañaría en su descenso
suave y silencioso
tiburón enamorado

Mi cuerpo blanco
demasiado blanco
mis ojos olvidados
del último terror


Vasos comunicantes

En un bolsillo una llave
en el otro una puerta
mal cerrada que deja
entrever el puente
de un buque ballenero

El buque vuelve a casa
los marineros duermen
y la puerta rechina

Tengo que decirlo
—interrumpe María
de este lado del mundo—
algo huele a cachalote
en tu entrepierna

Se lo dice y se le aprieta
contra el pecho
frágil y agitada coraza
para escuchar el ruido
de las refinerías


Kindertotenlieder

Los niños muertos reciben
con emoción contenida
las canciones que Malher
les dedicara

—con emoción contenida
en un vaso que nadie sostiene
y se estrella

a) estalla
b) rebota contra la alfombra y derrama
susurros y respiraciones

La habitación está vacía
pero se escuchan voces y alguien
apaga la luz

porque el pánico
se huele mejor a oscuras
en la noche fría
de cristales y alfileres


Niña del viento

Cuando murió Amparo
mi primera mujer

mi hija me dijo
yo soy la hija
del desamparo

la que perdió el nombre
en boca del viento

la falda en manos
de la noche blanca

noche de luna
y sin estrellas


ER

domingo, 17 de abril de 2016

Fragmento de “Un cuerpo glorioso”, de Giorgio Agamben

Entre 1924 y 1926, el filósofo Sohn-Rethel vivió en Nápoles. Al observar la actitud de los pescadores que luchaban con sus barquitos y la de los automovilistas que intentaban hacer arrancar sus viejísimos autos, formuló una teoría de la técnica que definía graciosamente como “filosofía de lo roto” (Philosophie des Kaputten). Según Sohn-Rethel, para un napolitano las cosas empiezan a funcionar sólo cuando son inutilizables. Esto quiere decir que el napolitano en realidad empieza a usar los objetos sólo desde el momento en que dejan de funcionar; las cosas intactas, que funcionan bien por su cuenta, lo irritan y le causan odio. Y sin embargo, clavándoles un trozo de madera en el punto justo o dándoles un golpe en el momento oportuno, logra hacer funcionar los dispositivos según sus propios deseos. Este comportamiento, comenta el filósofo, contiene un paradigma tecnológico más alto que el de uso corriente: la verdadera técnica comienza sólo cuando el hombre es capaz de oponerse al automatismo ciego y hostil de las máquinas y aprende a desplazarlas hacia territorios y usos imprevistos; como aquel muchacho que en una calle de Capri había transformado un motorcito roto de motocicleta en un aparato para hacer crema batida.
De algún modo, aquí el motorcito continúa girando, pero con vistas a nuevos deseos y nuevas necesidades; la inoperosidad no se deja a sí misma, sino que deviene el pasaje o el “ábrete sésamo” de un nuevo uso posible.

lunes, 29 de febrero de 2016

Paula

Una gata llamada Paula Rostova nos visita dos veces al día: a la mañana bien temprano y al anochecer —prefiere no encontrarse con los albañiles, piezas clave de una construcción cuyo comienzo no recordamos—. El invierno pasado nos entretuvo con historias de la Guerra Fría y ahora empezó a leernos los cuentos de Chéjov, su favorito; no habla castellano, pero su ruso es claro como la nieve que cubre los abetos.
Nunca quiso quedarse a dormir. Es más, creemos que no duerme —tan cansada se la ve.

ER

sábado, 16 de enero de 2016

Efecto Doppler


Eran tres
caminaban de la mano
eran tres señoras mayores
que caminaban y reían

Cuando pasaron a mi lado
descubrí que una era ciega

Las vi alejarse
siempre juntas

Lloraban

ER

sábado, 2 de enero de 2016

Letreros


En plaza Paso
a un paso de cruzar la calle
Juan José se detuvo
para despedirme con la mirada

pero yo ya lo había olvidado
apenas un segundo después
de darle la espalda

ocupado como me encontraba
en correr detrás de las palomas

Había un letrero que decía
“Prohibido pisar el césped”
pero leído de derecha a izquierda
me susurraba como una brisa
“Las palomas volverán por ti
pequeño escarabajo de la noche”

ER

domingo, 9 de agosto de 2015

Zorzales




















Vivo en un barrio
silencioso

incluso mis palabras
cuando hablo
chocan contra el doble
vidrio de la ventana
y caen muertas

Del lado de afuera
un zorzal picotea
una palta

y se pone redondo
como una pelota
de tenis manchada
con polvo de ladrillo

Sabe que lo miro
sabe todo lo necesario

y prefiere
las cosas simples
a esta amistad que
no me animo a
ofrecerle

ER

viernes, 26 de junio de 2015

Fragmentos de Molloy, de Samuel Beckett

Revisando mi libreta de anotaciones encontré unos breves fragmentos que copié de Molloy, de S. Beckett. El año pasado tuve la fortuna de leer ese libro y también Malone muere; me queda pendiente El innombrable. A continuación transcribo algunos de esos fragmentos.

Sé lo que saben las palabras y las cosas muertas, y todo ello forma una pequeña y bonita suma, con un comienzo, una mitad y un final, como en las frases bien construidas y en la larga sonata de los cadáveres.

Voy a advertiros de una cosa: cuando las asistentes sociales os ofrecen graciosamente una basofia como para ni mirarla, lo cual en ellas constituye una obsesión, es inútil mostrarse recalcitrante. Os perseguirán hasta los confines de la Tierra blandiendo su vomitivo. Las del Ejército de Salvación no están mucho mejor. No, realmente no conozco defensa alguna contra el gesto caritativo. Hay que inclinar la cabeza, tendiendo las manos confusas y temblorosas, y decir gracias, señora; muchas gracias, buena señora. El que no tiene nada no tiene derecho a despreciar la mierda.

Quizá tenía miedo de que saliera corriendo en su persecución. Efectivamente, hay algo inquietante en mi forma de correr, con la cabeza echada hacia atrás, los dientes apretados, los codos doblados al máximo y las rodillas casi pegadas al rostro. Y a esa forma de correr debo el haber dado alcance a menudo a personas más ágiles que yo. Prefieren detenerse y esperarme a prolongar a sus espaldas tan pavoroso espectáculo.

Pero había momentos en que me parecía que ya no estaba muy lejos, que me acercaba como la playa se acerca a la ola que se infla y blanquea, aunque debo decir que esta imagen resulta poco apropiada para mi situación, más cercana a la de la mierda que espera ser barrida por el agua de la manguera.

miércoles, 15 de abril de 2015

sábado, 28 de febrero de 2015

Línea


















Dibujé una línea e hice mil promesas de no traspasarla, pero inesperadamente había quedado atrapado del lado equivocado. “Error de principiante”, me dije y la borré con un trapo sucio que encontré detrás de la heladera.
Ahora trabajo con volúmenes semitransparentes que van ocupando el espacio reservado a las telarañas y los olvidos, y disfruto cada vez menos de la perfecta proporción que me ofrecen mis precarios conocimientos de geometría, robados a la infancia.

ER

domingo, 7 de diciembre de 2014

Cotidiano


















Atardece. La silla y la bolsa salen al patio.

ER

Un sueño

Esta madrugada soñé que ya era la mañana siguiente y que una persona a la que había visto a la noche estando despierto había muerto. En el sueño le avisé a un amigo en común, muerto en la vida real, y juntos fuimos a la casa del fallecido a cerciorarnos de que mi información fuera correcta. Él me preguntó cómo me había enterado de la triste noticia y le contesté que lo había soñado.

ER

lunes, 20 de octubre de 2014

Presentación en Buenos Aires de “Alcohol para después de quemar”


















El jueves 23 de octubre a las 21.30 h se van a presentar en la ciudad de Buenos Aires los libros de poesía Ciento cincuenta gramos, de Carlos Martín Eguía, y Alcohol para después de quemar, mi último trabajo. Sobre el libro de Eguía hablará Carlos Battilana y sobre el mío hará lo propio Rosario Bléfari. También participarán Patricio Grinberg y Mauro Lo Coco, editores de Zindo & Gafuri. La cita es en Vivaldi Libros Bar, Santiago del Estero 1098.
Los invito a todos muy especialmente.

martes, 14 de octubre de 2014

Buenos muchachos

Nos juntábamos en la terraza de La Española con Julito de Caro, Marquitos Aguinaga, el Chino Epeloa, Chicho de la Serna... Éramos una banda que metía miedo, pero no matábamos una mosca.
Esa vez se presentaba una editorial nueva que llegaba no sé con qué aires de renovación. Julito encaró enseguida para el lado de los canapés y los sánguches de miga y organizó su lanzadera de misiles, y Chicho, actor de raza, se ubicó cerca de la barra para ensayar su habitual e irritante numerito, repetido pero eficaz. Los mozos cerraron filas y se dispusieron en su ya clásica formación “pinza de cangrejo”, nos acorralaron y no tardaron en echarnos a la calle, como casi siempre.
A la mañana me di cuenta de que tenía un dedo luxado; por esos días preparaba un concierto con un repertorio que me resultaba especialmente difícil, y estaba tocando cada día peor.
Ésta es una historia verdadera, pero no recuerdo ningún detalle que la pueda hacer verosímil.

ER

martes, 7 de octubre de 2014

Fotos de la presentación de Alcohol para después de quemar

  Mauro Lo Coco y Patricio Grinberg
 
  Patricio Grinberg y Rosario Bléfari
 
 Eduardo Rezzano y Rosario Bléfari

 Eduardo Rezzano, Rosario Bléfari y Patricio Grinberg
 
 Eduardo Rezzano

Mauro Lo Coco y Eduardo Rezzano

Eduardo Rezzano y Rosario Bléfari

martes, 30 de septiembre de 2014

Presentación en La Plata de "Alcohol para después de quemar"

El sábado 4 de octubre a las 20 h se presentarán en la librería Malisia (diag. 78 Nº 506, esq. 6 y 59) los libros de poesía Alcohol para después de quemar, de mi autoría, y Ciento cincuenta gramos, de Carlos Martín Eguía. Mi libro, una reedición renovada y ampliada del homónimo que fuera publicado en Chile en 2012, será presentado por Rosario Bléfari. Además estarán presentes Carlos Battilana, que se referirá al libro de Eguía, y Patricio Grinberg y Mauro Lo Coco, responsables de la editorial Zindo & Gafuri.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Ciclo Alrededor. Museo del Libro y de la Lengua

El jueves 4 de septiembre leeré poesía en el ciclo Alrededor, que coordina Rosario Bléfari en el Museo del Libro y de La Lengua. Van a tocar Rosario y Envidia (Marcelo Moreyra), y Daniela Zahra proyectará sus imágenes.

lunes, 28 de julio de 2014

Escaleras

Los que hemos vivido
una temporada en la casa
de la calle Thames
difícilmente no guardemos
el recuerdo de haber rodado
por la escalera de entrada

Distinto ocurría en la casa
de la calle Regomir
también con escalera blanca
de mármol gastado
pero más tolerante con
los que acostumbramos saltar
de a dos o tres escalones

Dicen que la diseñó
un ingeniero de Shanghái
que había llegado a Barcelona
en una misión diplomática

El historiador catalán Alejandro Oliver
dedica uno o dos párrafos a las raras
habilidades del artista chino
para el cálculo y la proporción

ER

lunes, 24 de febrero de 2014

Portero eléctrico


















Tuve un portero eléctrico al que le gustaba estrechar la mano a las visitas hasta carbonizarlas.
Supe que años más tarde fue tentado para hacer de villano en un cómic muy popular.
Hoy prefiero dejar la puerta entreabierta, el televisor encendido, la canilla goteando.

ER

domingo, 2 de febrero de 2014

Mi página web

Amigos, los invito a visitar mi página web. Aprovecho para saludarlos muy afectuosamente.

eduardorezzano.wix.com/eduardorezzano

Primeras líneas de la novela "Molloy", de Samuel Beckett

Estoy en el cuarto de mi madre. Ahora soy yo quien vive aquí. No recuerdo cómo llegué. En una ambulancia, en todo caso en un vehículo. Me ayudaron. Yo solo no habría llegado nunca. Quizás estoy aquí gracias a este hombre que viene cada semana. Aunque él lo niega. Me da un poco de dinero y se lleva los papeles. Tantos papeles, tanto dinero. Sí, ahora vuelvo a trabajar, un poco como antes, sólo que ya no me acuerdo de cómo se trabaja. Tampoco parece que eso tenga mucha importancia. A mí lo que ahora me gustaría es hablar de las cosas que aún me quedan, despedirme, terminar de morirme de una vez.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Acero español

Un caballero medieval
que padecía del abandono de Dios
se sentó a mi mesa

Quiso iniciar una conversación
pero su castellano era tan antiguo
y mi atención tan difusa que
preferimos comer y beber

él con sus modales medievales
yo parecido a una rata

Cuando bajó el sol
lo invité a descansar
pero prefirió hacer como
que no me escuchaba

ocupado en sacarle punta
a unas estacas de madera
con un cuchillo de acero español
que yo cuidaba especialmente

pero que mi falta de destreza
me impedía arrebatarle

ER

sábado, 14 de septiembre de 2013

Vodevil Ambulante. 15/09/13


Violetas de los Alpes


















Llegué a pensar que las violetas de los Alpes eran plantas migratorias que se echarían a volar, con macetas y todo, con la llegada de los primeros calores. Pero los primeros calores son siempre una avanzada destinada a perecer bajo el fuego enemigo. Persistirá el invierno unos días más, haciendo uso de un derecho que no me animo a discutir.

ER

lunes, 19 de agosto de 2013

Algunos poemas de Caligrafía (Madrid, Amargord —colección Transatlántica—, 2013)



cuerpos

El dedo acusador espera
olvidado-amputado
en el marco de la puerta
sujeto por la puerta cerrada

En la intimidad del cuarto
la acción transcurre
con la intensidad habitual
los cuerpos se mezclan
y dejan huellas

un camino de baba
por paredes y techo

cristales en el piso
sangre
y una silla incrustada
a la altura del tórax


Brasil

Si dijera que
nací en Brasil

los que me conocen
se apurarían a
desmentirlo

Por eso digo
que vengo del fondo
del mar

que germiné
en el casco de un galeón
hundido hace dos siglos

que fui amado
por los ocho tentáculos
de un pulpo antropofílico

que fui devorado
por un tiburón y
que volví a nacer
pero tardíamente

con los días contados
y la mirada perdida
en un punto difuso

que ahora se acerca
ahora se aleja


Despeñadero

En la memoria guardo
apenas tres sonidos

el canto de un pájaro
sin nombre
una campana que toca
a muerto y
el mar contra las piedras

A partir de esta pequeña música
trato de reconstruir algunas voces

pero es inútil
la música me conduce al silencio

cada mañana
cada atardecer


La edad del helecho

Lo llamaron primero
a los gritos después
en un murmullo

Contestó con muecas
saltando haciendo
el tonto

Volvieron a llamarlo
con voz marcial
después glaciar

y cayó de rodillas
caminó de rodillas

rumbo al sol que se ponía
que auguraba no sé qué tormenta
qué clase de tragedia familiar

Despertó
y convocó a sus discípulos
alrededor de su cama postrera

pero sus discípulos
lo habían abandonado
y estaba preso y enfermo
en una cárcel del Perú

Despertó otra vez
y yacía tendido boca
abajo en
un claro en la selva

su cuerpo irreparable
era un cosquilleo
de hormigas

un tumulto de marabunta
asesina

la turbamulta reclamando
derechos

—derecho a no enterrar a los muertos
a poner de cabeza a todos los santos
a la vida después de la muerte


Los perros

Los perros en jauría
rodean la casa

no piden ni exigen
toman esto y aquello

Rodean la casa
pero la casa está vacía
y la ciudad abandonada

El mar devuelve
sobre la costa detritos
y formas inacabadas

lo que no pudimos
llevarnos
lo que preferimos
olvidar


ER