martes, 9 de agosto de 2016

Tres ediciones, una explicación y un poema


En 2012 publiqué Alcohol para después de quemar en Chile, en 2014 lo publiqué en Argentina y ahora, en octubre de este año, saldrá en España. Entre la primera y la segunda edición hay grandes diferencias (más de un tercio del libro es distinto), y entre la segunda y la tercera, en cambio, las diferencias son mínimas (apenas quité un poema e hice unas pocas correcciones).
Bueno, a lo que iba es a que quiero mostrarles un texto que ha sobrevivido a pequeñas y sucesivas transformaciones. Ustedes podrán poner en duda si ha valido la pena tanto trabajo, pero les juro que sí, y no porque piense que he escrito un poema memorable, sino porque prefiero este trabajo de locos, que es escribir poesía, a otros que me secan el cerebro.



Volver a los 17


A veces, mientras camino, me propongo un juego: volver a los diecisiete, cuando mis planes no guardaban ninguna relación con lo que hoy me toca, y mirar con aquellos ojos cualquier detalle tomado al azar. El desafío es descubrir dónde me encuentro; en qué ciudad o, al menos, en qué país. Una tarde, paseando por un lugar al que no he vuelto, ocurrió que me quedé hechizado por el vuelo de las golondrinas, tratando de descifrar su escritura sobre el cielo, gris y encapotado. La lluvia, que empezaba a caerme sobre la cara, no tardó en despertarme con una pregunta o quizás con dos: ¿quién era el migrante aquella primavera?, ¿cuántos como yo harían falta para traer un verano? Traer a salvo el verano a casa como si se tratara de un avión en emergencia; traer, aunque poco sea, buenas noticias de otras costas, devoradas por el mar hace seiscientos años o más —quién podría acordarse.

ER

7 comentarios:

Unknown dijo...

Muy lindo, te podría decir que los escenarios son parecidos a los que yo tengo de mi infancia, porque claro, como sabés, los aviones en emergencia y las aves tienen mucho que ver en mi...

Alejandro Valentín Coria dijo...

Cuando yo era chico, el otro día, a los 13, yo me quedaba horas mirando los pájaros Negros. Que se venían a posar para el descanso nocturno, a Mi Alcanfor...eran decenas....el árbol pasaba fe verde a Negro. Eran tordos....

Alejandro Valentín Coria dijo...

VALEN...

Alejandro Valentín Coria dijo...

Bueno, yo los quería fabricar...jaja

Alejandro Valentín Coria dijo...

Y ahí me puse a construir aviones.

Alejandro Valentín Coria dijo...

El Sillón Negro:_ esos tordos, los miraba arrodillado en un sillón, por la ventana, hacia el Jardin, y pensaba.... Donde estoy ahora
...Donde estaré, cuando el tiempo halla pasado....

Eduardo Rezzano dijo...

Hola Valentín, qué lindo lo que contás. Te mando un abrazo.