sábado, 28 de febrero de 2015

Línea


















Dibujé una línea e hice mil promesas de no traspasarla, pero inesperadamente había quedado atrapado del lado equivocado. “Error de principiante”, me dije y la borré con un trapo sucio que encontré detrás de la heladera.
Ahora trabajo con volúmenes semitransparentes que van ocupando el espacio reservado a las telarañas y los olvidos, y disfruto cada vez menos de la perfecta proporción que me ofrecen mis precarios conocimientos de geometría, robados a la infancia.

ER